Cómo sacar canciones de oído

Antes de empezar esta lección hay algo que tengo que aclarar: realmente yo no uso un método concreto para sacar temas de oído. A veces los acordes me quedan claros desde la primera escucha porque ya estoy familiarizado con la progresión armónica, otras veces me tengo que pelear con un solo acorde durante un buen rato. Pero puedo decir sin exagerar que he sacado varios cientos de temas, y a lo largo de los años he observado una serie de pautas que puedo seguir cuando quiero hacerlo. De hecho, rara vez busco partituras, cifrados de acordes o TABs en internet, sencillamente porque tardo menos en aprenderme un tema a base de escucharlo que en encontrar una transcripción fiable. Esto no quiere decir que no lea nunca partituras, pero siempre confío más en la fuente original, es decir, la grabación. Además, no me gusta depender de que otros hayan decidido transcribir la música que más me interesa. Algunos de mis standards de jazz favoritos no han entrado en el Real Book (al menos en la edición “ilegal”, que es la que me gusta), y no hay transcripciones (y menos aún gratuitas) de muchos temas y solos que me han llamado la atención. Así que estoy acostumbrado a sacarlos “a guitarrazos”, y os voy a explicar cómo lo hago, o más bien cómo lo haría si tuviera que seguir una serie de pasos ordenados.

  1. Escucha el tema.

Este parece un paso obvio, verdad? Pues para mucha gente no lo es. Conozco a varias personas que, siendo realmente buenos músicos, fallan muchos acordes porque en cuanto empiezan a escuchar un tema para sacarlo, se ponen directamente a intentar tocar por encima. Supongo que creen que así se ahorran tiempo y lo harán más rápido. Gran error. A veces nuestro instrumento puede distraernos de la música. Yo mismo he tenido que sacar algunas canciones a toda velocidad y he caído en esta trampa alguna vez. Las malditas prisas, pero en fin, así se aprende.

Una vez sabemos cómo suena una canción completa, ponerse a tocarla resulta mucho más fácil, porque no tenemos que invertir tiempo en memorizar el sonido de cada parte, y no corremos el riesgo de transformarla en lo primero que nos hayamos imaginado. En ocasiones tenemos que trabajar contrarreloj, pero recomiendo no ceder a la presión; invertir unos minutos en hacer al menos una o dos escuchas completas nos puede ahorrar errores vergonzosos y tiempo de trabajo posterior.

Un consejo si quieres montar un buen repertorio de versiones: hazte una playlist (hoy en día es más fácil que nunca, los que usábamos cintas lo sabemos bien) con el repertorio que vas a sacar, y en vez de escuchar cualquier otra cosa en tus ratos muertos como en el transporte público o fregando los platos, escucha esas canciones. Así estás memorizando sin esfuerzo muchos aspectos de cada tema, principalmente qué partes tiene (intro, estrofa, estribillo, puente…) y su estructura (cosas como “el primer estribillo ocurre tras la segunda estrofa, luego hay solo una estrofa y entra el segundo estribillo”).

  1. Canta la melodía.

 No hace falta ni que cantes bien, pero la mejor forma de entrenar el oído es a través de la voz. Si tras el paso 1 eres capaz de cantar la melodía a la vez que escuchas la canción, significa que has memorizado la música, y ya sólo tienes que trasladarla de tu voz al instrumento. Así podrás darte cuenta de si una nota que has tocado no suena igual que la nota que querías. Si intentas saltarte este paso, puedes acabar imaginando algunos fragmentos melódicos muy distintos a los originales. La melodía suele ser la parte más fácil de escuchar en casi cualquier tema, exceptuando las partes de solos rápidos y con muchos saltos.

  1. Escucha el bajo.

 La segunda voz más importante de cualquier composición es el bajo. Escuchar la línea de bajo es un poco más difícil que escuchar la melodía, pero con práctica acabará siendo algo instintivo. El bajo nos ofrece casi toda la información que necesitamos para saber qué acordes están sonando. Trata de escuchar las notas más graves que oyes: si puedes cantar la línea de bajo estás listo para tocar.

  1. Identifica la tonalidad.

 Ha llegado el momento de usar la guitarra: una forma infalible de saber en qué tonalidad está el tema o la parte de él que estamos sacando es tocar la propia melodía del tema, ya que está compuesta usando las notas de la tonalidad. El proceso es cantar un fragmento primero, y tocar después lo que se ha cantado. Al tocar la melodía, su digitación me recordará a alguna de las digitaciones que conozco de una escala, o simplemente puedo observar los nombres de las notas que estoy tocando. Puedo improvisar un poco con las escalas que podrían encajar mientras suena el tema, y quedarme con la que suene bien.

 Además hay otro método, más largo de explicar pero más corto de poner en práctica: cada parte de la canción (la estrofa, el estribillo, etc), tiene tendencia a reposar en una nota (el centro tonal). Es decir, si quiero sacar los acordes de, pongamos por caso, un estribillo, primero cantaré qué nota podría ser una buena última nota para esa parte (como siempre digo, el “pón” de un “chim-pón”). ¿Puedo imaginar y cantar una nota que produzca un final satisfactorio y conclusivo para el estribillo? Quiero insistir en que primero hay que cantarla. Después puedo buscarla en la guitarra y probar escalas basadas en esa nota hasta encontrar una que funcione.

En este punto cabe aclarar que no vamos del todo a ciegas: por lo general, ya nos hacemos una idea del carácter de la pieza, y sabemos cosas como que una escala Mayor suena más bien alegre y una escala menor suena más triste, y que hay otra serie de modos que podrían encajar mejor con la sensación que nos transmite la parte que queremos sacar.

Si un estribillo es más bien alegre, y la nota que me parece conclusiva  es por ejemplo un La bemol, probaré primero con La bemol Mayor, o con los otros modos mayores (Mixolidio, Lidio), o al menos la pentatónica Mayor de La bemol. Si viera que no suena bien, iría probando otras opciones. Dicho así parece que hasta aquí hemos invertido un montón de tiempo, pero todos estos pasos (1 al 4) pueden hacerse en lo que duran un par de escuchas del tema completo.

  1. Antes de sacar acordes, apunta el ritmo armónico.

Una de las mejores herramientas para sacar los acordes de un tema es una hoja de papel. Antes de plantearnos qué acordes estamos escuchando, podemos observar en qué lugares (rítmicos) se producen los cambios de armonía, y señalarlos en la hoja, en la que previamente hemos dibujado las barras que delimitan cada compás. Por ejemplo, el ritmo armónico más común es un acorde por compás, pero puede haber fragmentos en que un acorde dure dos compases o más, o en los que haya dos o más acordes en cada compás. Comenzamos marcando los lugares en los que aparece cada cambio de acorde. Mucha gente imprime la letra de la canción (lo que en música instrumental no es aplicable), e identifica sobre qué palabra o sílaba aparece cada nuevo acorde. Es un método igualmente eficaz.

El ritmo armónico puede ser variable a lo largo de la pieza. Un gran ejemplo de ello es “have you ever seen the rain”, de Creedence Clearwater Revival. Sin tener en cuenta la introducción, el ritmo armónico va siempre aumentando: el primer acorde desde que empieza la voz dura 4 compases. Luego los cambios se producen cada 2. Cuando llega al estribillo (“I wanna now…”) hay un acorde por compás, tras lo cual empieza a haber dos acordes en cada compás (cuando dice “have you ever seen the rain”).

Si tenemos claro el ritmo armónico, no tenemos que perder el tiempo peleando con cada acorde que escuchamos antes de pasar al siguiente. Podemos comenzar apuntando primero los acordes que nos quedan más claros, y dejando en blanco los espacios en los que tenemos dudas. Además, cuando hayamos terminado de sacar el tema tampoco tendremos que invertir tiempo en apuntarnos o memorizar los acordes, ya que hemos hecho el cifrado a la vez que lo hemos sacado. Paper forever.

  1. Identifica una nota del bajo en cada acorde.

En cada lugar en el que has apuntado que hay un nuevo acorde tiene que haber al menos una nota que oigas claramente. Normalmente esa nota será de la melodía, pero en principio trata de escuchar la nota del bajo. La nota del bajo suele ser mucho más útil para sacar los acordes, porque generalmente será la tónica de un acorde diatónico a la tonalidad, y si no, la 3ª o 5ª. Es decir, ya tenemos la tonalidad clara (paso 4), y sabemos que a ella pertenecen 7 acordes (si no hacemos distinción entre tríada y cuatríada).

Si estamos en, por ejemplo, La bemol Mayor, sabemos que las notas de la escala son: Ab, Bb, C, Db, Eb, F, G. Sabemos (ver “escala Mayor I”) que en cualquier escala Mayor, los grados I, IV y V dan acordes Mayores (el V da un acorde de Séptima), y el resto dan acordes menores, excepto el VII que es disminuido. En este contexto, escuchamos que la nota dela línea de bajo es Db. Sólo tenemos que observar que Db es el grado IV de la tonalidad, y ya sabemos que el acorde más probable en ese momento es Db Mayor. Si al probarlo, no suena bien, habrá que probar Db menor, y si tampoco encaja, habrá que plantearse otras opciones menos probables, pero posibles: ¿puede que la nota del bajo no sea la Tónica del acorde? Suele pasar cuando ésta es el grado VII (el acorde suele ser el V en 1ª inversión)

Si la nota más grave que oimos no es la tónica del acorde (es decir, hemos probado Mayor y menor sobre ella y ninguno acaba de coincidir con lo que oimos), puede que sea una inversión. El bajo tiende a usar más las notas que pertenecen al acorde, mientras que la melodía puede despegarse un poco más de ellas, por lo que sigue siendo útil fijarse en la nota baja. Si es la 3ª del acorde, puede serlo de un acorde Mayor, o menor. Por ejemplo, escuchamos Db en el bajo, y estamos en La bemol Mayor. Db es la tercera menor de Bb menor, que es el grado II de la tonalidad. Ya tenemos otra posibilidad que probar.

De esta manera, cada nota del bajo nos hace probar hasta 6 acordes diferentes. Diría que el 80% de las veces acertaremos con el primero que probemos (aquél en el que la nota baja es la tónica de uno de los acordes diatónicos a la tonalidad), pero tenemos otras 5 opciones. En total, cada nota del bajo puede ser Tónica de un acorde Mayor o menor, 3ª Mayor de un acorde o 3ª menor de otro, o 5ª justa de un acorde Mayor o menor. En total sólo 6 posibilidades, en lugar de tener que probar todos los acordes del Universo y sus posibles inversiones. Dentro de este conjunto, los acordes más probables son los que pertenecen a la tonalidad, pero aunque encontremos opciones más raras, seremos capaces de sacarlas. Una posibilidad es que aparezca un acorde prestado, es decir, un acorde no diatónico a la tonalidad principal. Por ejemplo, puede que la nota baja no pertenezca a la escala. Pero igualmente será Tónica de un acorde Mayor o menor, o menos probablemente 3ª o 5ª.

  1. Utiliza la melodía para los acordes que se te resistan.

Puede haber ocasiones en que no percibamos bien la nota del bajo, o ésta no arroje resultados satisfactorios siguiendo el método visto hasta ahora. Por ejemplo, cuando el tema utiliza un bajo pedal (o sea, se mantiene todo el rato en la misma nota mientras los acordes van cambiando). Bueno, para eso está la melodía, o cualquier otra nota que percibamos claramente en ese momento. Si puedo cantar una nota del acorde, puedo saber a qué acordes puede pertenecer. Con mucha probabilidad, dicha nota será Tónica (de un acorde Mayor o menor), 3ª Mayor, 3ª menor o 5ª Justa de un acorde Mayor o menor. Así que ahí tenemos otras 6 opciones que probar.

Además, la melodía podría pasar por alguna otra nota principal (ver el punto “análisis melódico”) que arroje más luz sobre el asunto. Si podemos escuchar la nota del bajo y también otra nota en la melodía, estamos delimitando aún más las opciones, ya que el acorde podría contener ambas notas. Si tampoco tenemos éxito de esta manera, nos estamos encontrando con un acorde realmente difícil, pero la inmensa mayoría de las veces esto no ocurrirá. Como sea, la nota melódica que percibimos bien también podría ser la 7ª Mayor o menor de un acorde Mayor o menor, y menos probablemente será 9ª, 11ª o 13ª.

Por cada acorde que tengamos que sacar de esta manera, habrá decenas de acordes que habremos podido sacar rápidamente sólo con identificar la nota baja y asignarle su acorde diatónico correspondiente.

  1. Troubleshooting: Qué hacer si el tema se te resiste.

Hay temas que se pueden sacar en cuestión de segundos, ya que tienen unos pocos acordes fáciles de identificar y que se repiten todo el rato. En contrapartida, hay temas que son un infierno: muchos acordes, cambios de tono, disposiciones de voces poco usuales… Estos nos pueden llevar horas o incluso varios días. Si estás empezando a sacar temas, y siguiendo este método, ves que no estás pudiendo sacar el que quieres, puede que hayas mordido un hueso demasiado duro de roer para tu nivel actual. Empieza por algún tema más sencillo, ya volverás a atacar este cuando tengas un poco más de práctica haciendo la “ingeniería inversa” de canciones. No recomendaría a nadie empezar con Stevie Wonder, Bruno Mars o Michael Jackson. Es mucho más factible sacar canciones de Cranberries, Coldplay, Lenny Kravitz, Nirvana o Green Day, o grupos más de mi estilo como los Beatles (algunos temas no son tan fáciles como parecen), Creedence o Lynyrd Skynyrd (estos últimos suelen hacer vueltas de acordes cortas y sencillas). Bob Marley también es un buen punto de partida.

Otro fallo que puedes haber tenido tiene que ver con el punto 1. Sí, has escuchado el tema. Pero a través de los altavoces del portátil o del móvil, con lo que a lo mejor te estás perdiendo gran parte de la línea de bajo y otros matices. En mi opinión, como mejor se escucha una canción que queremos sacar es con unos buenos cascos. Si no escuchas claramente la línea de bajo, también te puede ayudar subir los graves en el ecualizador de tu reproductor de música. Otras notas pueden apreciarse dejando los graves donde estaban y subiendo los medios. Ya que esa tecnología existe, por qué no aprovecharla?

Si un acorde se te resiste, ponlo en bucle. Hay muchas aplicaciones que sirven para hacer esto, y siempre está el clásico sistema manual (ese de play, stop, play, stop…).

 

Y por último: he empezado diciendo que yo no uso del todo estos pasos. Se debe a que puedo identificar prácticamente cualquier acorde que oiga porque he hecho muchos ejercicios de ear training (ver la sección de esta web), lo que me permite ahorrar tiempo a la hora de sacar y transcribir canciones. Si un acorde se me resiste, sólo tengo que escucharlo en bucle para acabar distinguiendo todas y cada una de las notas que están sonando, así que puedo tocarlo. Mi consejo, pues, es que practiques también el entrenamiento auditivo, ya que hará más fácil sacar cualquier tema. Además, cuantos más temas saques, más ejemplos conoces, y más probable es que lo que estás escuchando ya lo hayas sacado antes. Como todo, sacar canciones de oido es una mera cuestión de práctica. Suerte con ello!

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