TEORÍA

Aunque cuando empezamos a tocar el instrumento lo que queremos es, simplemente, liarnos a guitarrazos, aprender algo de teoría musical es crucial para llegar a hacerlo con estilo (nuestro propio estilo) y buen gusto. Muchos alumnos me llegan con un cierto nivel tocando, y sin embargo hay un punto en el que se dan cuenta de que no progresan, porque están una y otra vez haciendo lo mismo. Casi siempre, cuando esto pasa es porque no han invertido nada de tiempo en aprender teoría.

Algo que me gusta recalcar es que la música no se hace en base a una teoría establecida previamente. El proceso es exactamente el contrario: los teóricos analizan por qué funcionan las cosas que hacen los compositores. Después, la siguiente generación de compositores utiliza esas observaciones para explorar qué más se puede crear. La teoría musical no se basa en normas estrictas, sino en criterios flexibles, porque la música es un arte y no una ciencia. No puedes saltarte las leyes de la física, pero las “leyes” de la música pueden cambiar, y así lo han hecho en innumerables ocasiones a lo largo de la Historia, según el gusto de cada época. Los criterios en los que se basa el bebop tienen poco o nada que ver con los que se utilizaban en la Edad Media para componer música coral.

Mucha gente cree que estudiar teoría musical limita la creatividad, cuando lo que hace es liberarla. Saber es poder, simplemente. Cuando un compositor crea una pieza musical, puede utilizar su conocimiento para encontrar soluciones a momentos conflictivos de la composición. En ocasiones, decidirá saltarse las normas, precisamente porque al conocerlas puede elegir si quiere seguirlas o no. Quienes no estudian teoría están  limitados precisamente por las normas más obvias y básicas, y tienen que conformarse con lo primero que suena relativamente bien, en lugar de explorar qué opciones tienen a su disposición. Por supuesto, luego están los genios, que pueden encontrar soluciones ingeniosas y creativas a problemas complejos, armados únicamente con su intuición. Pero un genio es uno entre muchos millones… Uno no debería actuar asumiendo que lo es, dado que la probabilidad de que esto sea cierto es infinitesimal.

Los que no somos genios, podemos asomarnos al libro de lo que han descubierto los grandes genios de la historia de la música, y aplicar sus procedimientos sin tener que pasar por toda la fase de experimentación, ni necesitar que nuestros cráneos alberguen cerebros comparables a los suyos. Yo diría que es un buen negocio.

La música no es otra cosa que un lenguaje. Concretamente, un lenguaje que sirve para transmitir emociones. Por ejemplo, un compositor primitivo pudo darse cuenta de que si hacía sonar dos notas a la vez, algunas combinaciones le transmitían sensaciones agradables, y otras combinaciones le transmitían sentimientos de tensión o malestar. Pudo dejar apuntados ambos conjuntos de combinaciones de notas. Así, un compositor posterior puede leer los resultados de toda esa experimentación, y concluir directamente que si quiere componer la banda sonora de una comedia romántica, puede utilizar las primeras combinaciones, pero si le encargan una película de terror, buscará más bien las segundas. Así es exactamente como se ha ido desarrollando la teoría.

En esta sección tienes todo lo que necesitas para entender cómo funciona el lenguaje de la música, desde cómo se llaman las notas hasta cómo podemos combinarlas de manera que cuenten la historia que queremos contar. Puede que no se necesite estudiar gramática para hablar en otro idioma, pero está claro que la gente que lo hace suele obtener mejores resultados que la que no, y en menos tiempo!

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