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Hablemos de tempo.

Creo que el tempo es una de las cosas peor entendidas en la música actual, particularmente en los ámbitos del rock y el pop. Gran parte de la culpa es de las técnicas modernas de grabación, debido a las cuales varios músicos tienen que grabar la misma pieza en distintos días, incluso sin llegar a conocerse unos a otros. Esto requiere que el tempo sea predecible, porque al grabar así no hay posibilidad de comunicarse no verbalmente en tiempo real, y no me refiero solo a hacer señas, sino a una forma de comunicación que no acabo de entender muy bien pero que ocurre al tocar con otros. Recuerdo un pianista con el que solía tocar en un combo del Taller de Músics de Barcelona (ey Edu!). El piano miraba a la pared, de forma que el pianista me daba la espalda, pero eso no impedía que en muchas ocasiones eligiéramos varias veces seguidas el mismo voicing de un acorde en el mismo momento, lo cual es normal si es lo que está escrito en la partitura, pero en el caso de la improvisación grupal no es tan probable. No se trata de telepatía, sino más bien de un proceso por el que dos músicos se influencian el uno al otro y sus elecciones acaban siendo parecidas. No obstante, creo que hay alguna forma de comunicación cuando se toca en grupo que es algo más inconsciente y espontánea, sin entrar en chorradas místicas ni magufas. Cosas que ocurren en directo o en el local de ensayo que no ocurrirían si cada cual grabase en un momento diferente. Y menciono esto porque creo que una de ellas es la conexión con el tempo.

Hoy en día, solemos grabar con software en el que podemos establecer un tempo para el tema y activar la “claca” durante la grabación. Es tremendamente práctico, ya que permite grabar con gran economía de medios. Se puede grabar (o incluso secuenciar) una batería, y sobre ella, por separado: bajo, guitarras, teclados, voces, saxos… Y dado que el batería usó la claqueta para grabar, el tempo no fluctúa, de forma que para los demás músicos será fácil predecir dónde tienen que tocar cada nota o acorde. Además, si un grupo de notas queda un poco adelantada o demasiado atrasada, se puede cortar y arrastrar hasta el lugar exacto, porque en el software podemos visualizar marcas que señalan todas las figuras rítmicas (negras, corcheas, etc.) en relación a ese tempo. Si se graban instrumentos electrónicos existe además la posibilidad de cuantizar: decirle al programa que coloque cada nota en su momento exacto automáticamente.

Todo esto hace que nos hayamos acostumbrado a escuchar interpretaciones musicales poco realistas, a través de los discos de estudio. No es necesariamente malo, siempre que sepamos distinguir la realidad de la ficción. En producción buscamos la “toma óptima”: lo mejor que puede llegar a salir, sin una sola nota un poco más apagada que la de al lado, sin un solo ruido o una sola nota fuera de su lugar exacto. Para conseguirlo, grabamos varias veces el mismo pasaje, seleccionamos la mejor de esas interpretaciones, y en los lugares en los que algo pueda mejorar, lo tomamos de otra de las tomas, o incluso regrabamos solo ese pasaje (lo que llamamos “meter un pinchazo” en la grabación). Yo suelo dejar grabadas tres tomas (aparte de las que tenga que parar porque me haya equivocado en algo), porque elegir entre más me parece un tostón (luego hay que escucharlas todas!). Pero hay quien hace diez o más. Quiero dejar claro que cada una de las tomas es realmente válida; no es que haya que repetir después de la primera toma porque algo no ha salido bien. Si escucháramos una de las tomas descartadas en directo nos parecería una buena interpretación, o como mínimo, aceptable. Pero algo que se graba para un disco está destinado a escucharse muchas veces. Un pequeño error (como puede ser un pequeño ruido a la vez que una nota) puede pasar desapercibido una vez, pero no cincuenta escuchas. Así que la filosofía con la que se graba el disco es distinta a la que se tiene cuando se interpreta la música en directo. Creo que es importante que el público tenga esto claro. Un grupo que suena igual en directo que en estudio es francamente sospechoso, o poco cuidadoso en sus grabaciones (o quien afirma que suenan igual no sabe en qué detalles fijarse, que es lo que más pasa). Hay excepciones, por supuesto, pero por lo general, no considero que “sonar como el disco” sea una virtud.

De todos los matices que se pierden al hacer así la grabación en estudio, creo que el más notorio es el tempo. La mayoría de músicos de pop, rock y metal actuales conciben el tempo como algo inamovible a lo que hay que adaptarse, cuando en realidad es al revés: el tempo es algo que sucede cuando se tocan dos notas no simultáneas. Cada vez que cualquiera de los músicos del conjunto toca una nota y después otra, está construyendo el tempo. Insisto: Cada. Vez. Y lo de “cualquiera” también debo remarcarlo: la construcción del tempo no es un marrón que le dejamos al batería. Si yo, que soy guitarrista, veo que el batería se está adelantando, puedo tratar de retrasar mis notas lo máximo posible (sin entrar en conflicto con el resto del conjunto) para lanzarle el mensaje de sujetar un poco los caballos. Al final, el tempo del conjunto es el lugar en el que todos los músicos nos encontramos. Puede que no sea tan rápido como el que ejecutaba uno ni tan lento como el que propone otro, sino un lugar intermedio. La música es una cuestión de comunicación; si estás escuchando a tus compañeros, lo que ellos hacen te influencia, de la misma manera que tú tienes un impacto en su interpretación. Si uno, aunque no sea el batería, retrasa el tempo, lo normal es que al final los demás también lo hagan. Este proceso es muy sutil, y por lo general no se nota desde fuera, a veces ni siquiera se nota en el grupo. Es algo natural y espontáneo que simplemente ocurre cuando los músicos tienen costumbre de escucharse unos a otros.

El metrónomo quizá sea el otro gran culpable. Es una gran herramienta para practicar (antes del metrónomo el maestro tenía que estar presente varias horas a la semana, destinando tiempo de clase a supervisar simples sesiones de práctica). El problema, como ocurre con todas las soluciones tecnológicas, surge cuando la herramienta se convierte en una necesidad. Cada vez más baterías prefieren tocar con claqueta porque así no tienen que preocuparse por si se acelerarán en algún punto, particularmente en los breaks. Por otro lado, independientemente de las preferencias del batería, muchos grupos “disparan” pistas de instrumentos grabados previamente, sobre todo teclados, vientos y coros. Esto obliga al uso de claquetas porque si no, no hay forma de sincronizar las grabaciones con los instrumentos que sí se están tocando en directo. En este caso la claqueta es una necesidad, muchas veces impuesta por la precariedad del sector cultural. Ya le gustaría a la banda poder llevar ocho o diez músicos, pero habida cuenta de lo que van a cobrar (si tienen la suerte de cobrar en absoluto), se acaban apañando con tres músicos y pistas pregrabadas para todo lo demás. Esta es una práctica cada vez más común, incluso en proyectos con un presupuesto aceptable. Lo que es peor, el público está normalizando escuchar instrumentos que no están presentes en el escenario. Supongo que nunca fueron buenos tiempos para ser músico profesional, pero lo de ahora se lleva la palma. Y no parece ir a mejorar, precisamente.

Y por supuesto están las cajas de ritmos, loopers, arpegiadores, secuenciadores… Si un conjunto incorpora este tipo de tecnología en su música (algo que no tiene nada de malo, por cierto, y lo digo como amante del Synthwave), inevitablemente tendrá que adaptarse a un tempo electrónico, generalmente fijo e inamovible. No me opongo al uso de la tecnología en la música, ni mucho menos. Es más, no me parece que un sintetizador con arpegiadores automáticos sea esencialmente más tecnológico que un violín: ninguna de las dos cosas se presenta en la naturaleza en su forma final. Ambas suponen un cierto grado de desarrollo tecnológico, y durante toda la Historia la tecnología ha supuesto cambios profundos en la música. El estilo Barroco no habría sido posible sin la invención del clavicémbalo, basado en la aplicación del sistema temperado. La música clásica incorporó más cambios dinámicos gracias a otro salto evolutivo: el pianoforte, que llamamos piano a día de hoy. El metrónomo se inventó en el siglo XVIII, y estoy seguro de que supuso grandes progresos en la técnica de los estudiantes de entonces. La posibilidad de grabar música en un disco hizo posibles estilos musicales nuevos basados casi por completo en la improvisación, porque ya no había que dejar la música escrita para poder transmitirla. El impacto que las tecnologías de grabación han podido tener en la improvisación musical es incalculable. Dudo que el jazz, en sus muchas formas actuales, hubiera sido posible sin grabaciones, ya que la mayoría de músicos consideramos la transcripción de improvisaciones grabadas como un paso imprescindible en nuestro aprendizaje. Así que no soy uno de esos músicos conservadores que creen que hay que volver a las cavernas (o a los amplis de válvulas). Acepto la tecnología como una fuente de nuevas posibilidades sonoras. Pero, y aquí está el quid de la cuestión, NO COMO SUSTITUTA DE MI PERICIA O DE MI TALENTO. Suelo decir al respecto que «saber nadar con manguitos» se llama «no saber nadar».

El metrónomo es una herramienta para practicar un ejercicio o pasaje a tempos cada vez más rápidos, e incluso para entrenar la precisión y evitar los acelerones involuntarios, pero no permito que sustituya mi percepción del tempo. Sobre todo porque el tempo es parte de la expresión musical, y al usar una claqueta, tratando de ganar en precisión, lo que hacemos normalmente es perder en musicalidad. Se pierde un matiz importante, aunque ya muchos ni sepan apreciarlo, y se pierden posibilidades expresivas como los accelerandos y ritardandos, o las pausas que no se corresponden con una figura musical medible (calderones). Hay quien se preocupa por si los músicos seremos sustituidos por inteligencias artificiales. Realmente, es lógico que acabe siendo así, cuando llevamos décadas suprimiendo cada aspecto que hace humana a la música. Si cada vez sonamos más como autómatas, está claro que podremos ser sustituidos por autómatas.

Yo no creo que las grabaciones “óptimas” de hoy en día sean algo tan positivo. Una cosa es que suenen limpias, y otra muy distinta es que sean antisépticas y frías, que no haya ningún componente humano. Mi humilde opinión es que los músicos (incluso los que usamos instrumentos electrónicos), debemos volver a fijarnos en el tempo como un aspecto relevante de nuestra interpretación, porque somos personas, no máquinas, y nuestra música, aunque sea un poco menos “perfecta”, debería reflejar nuestra humanidad.

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Into the Arena (Michael Schenker Group)

En esta ocasión he grabado este tema de MSG, entre otras cosas porque mi alumno Daniel se lo está aprendiendo ahora y creo que tener el backing track y ver por dónde llevo la mano le vendrá bien. Hay un par de frases que quizá cambio un poco, para empezar porque no creo en las transcripciones nota por nota. Siempre digo que somos intérpretes, no ejecutantes, y a partir de un cierto punto es más necesario atender a la musicalidad que a la precisión. El vídeo en el que lo toco es este:

El backing track lo he hecho directamente con el disco. La app «Moises» permite separar las pistas de una grabación, hasta un cierto punto. La batería la separa bastante bien. El bajo, no tanto. Las guitarras las pone todas juntas, y además junto con los teclados, con lo que no basta para hacer un backing track de un tema, pero sin duda ahorra mucho tiempo secuenciando baterías y no he tenido que grabar el bajo. Así que aproveché batería y bajo, y grabé el teclado y una sola guitarra rítmica (normalmente se grabarían por lo menos 2, pero no quería eternizarme).

Había backing tracks ya hechos, pero en todos ellos me molestaban dos cosas: una, la omisión del solo de bajo. Serán cosas mías pero a mí me parece que el bajo es un instrumento de pleno derecho, y que si un compositor dice que tiene que haber un solo de bajo en medio de la canción, por algo será. Y la otra es que les falla el ritmo en la parte final o tienen un sonido MIDI cutre. Dado que la tecnología actual permite un poquito más de calidad, decidí que no costaba tanto hacer un backing track mínimamente decente, aunque tampoco es que me esmerara demasiado. Conste que no lo hago con ánimo de lucro y que hago constar que no soy el autor de esta composición. Creo que sirve para quien quiera practicar este tema, y a Youtube le permitirá colocar ahí sus irritantes anuncios, con lo que pueden pagar su parte a Michael Schenker. En fin, helo aquí:

En fin, espero que os guste y que os sirva a todos los que os animéis a haceros con este temón. Hasta pronto!

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Matteo Mancuso sobre la improvisación.

El pasado miércoles 22 (no he podido ponerme a escribir esto hasta hoy) tuve el placer de asistir al clinic que impartió Matteo Mancuso en Barcelona, gracias a que mi alumno Toni me dio el soplo -a su vez, él se enteró a través de otro alumno mío, David- así que lo primero, gracias a ambos.

Yo llevaba ya unos años flipando con este chaval. Todavía no ha sacado su primer disco (aunque saldrá creo que el 21 de Abril), y ya ha revolucionado el mundo de la guitarra eléctrica. Para empezar, porque ha llamado la atención de uno de los mejores guitarristas del mundo, Al Di Meola, y también ganó popularidad al ser mencionado por Tosin Abasi. Para seguir, porque ha inventado su propia técnica de mano derecha, que consiste en una combinación de dos técnicas: por un lado, la empleada para el bajo (en los momentos más basados en escalas) y por otro, algo parecido, pero no igual, a la técnica de guitarra clásica (para movimientos más verticales, como arpegios).

Ahora mismo tiene 26 años, y lleva tocando desde los 10. Tiene un vídeo con unos 16 años, no más de 18, interpretando un tema de Paul Gilbert a la absoluta perfección. La primera vez que yo lo escuché fue improvisando sobre Donna Lee, y me voló la cabeza (de hecho transcribí y analicé mucho este solo, aquí podéis descargar mi transcripción a frase por línea), atención a cómo tocaba Matteo hace 5 años:

En fin, que sin haber sacado aún un disco, y con solo 26 años, ya tiene un patrocinio con Yamaha Musical Instruments, 135.000 suscriptores en su canal de Youtube, y ha tocado con el mismísimo Di Meola. Y es un éxito bien merecido; un guitarrista así sale como mucho una vez en cada generación.

Quería hacer una entrada en el blog sobre un par de cosas que dijo que me llamaron la atención. Tuve ocasión de preguntarle sobre su elección de notas. Quería saber si su forma de improvisar se basa más en ir imaginando fragmentos melódicos en tiempo real (tuve un profesor que era un absoluto fanático de esta idea), o en recursos compuestos y memorizados previamente, no necesariamente licks, sino también pequeñas «piezas», como por ejemplo una secuencia, o un pequeño paso cromático de una nota a otra de un acorde, o un arpegio con desplazamiento de octava… Otro asistente al clinic le hizo una pregunta parecida, que no recuerdo exactamente pero que aportó un matiz importante a la mía, y gracias a él pude combinar sus dos respuestas y hacerme una idea de lo que quería saber.

Nos respondió que en realidad, para él era una combinación de las dos cosas (imaginar música y tocar guiado por el oído + tener una serie de recursos melódicos previamente memorizados y practicados), aparte de haber tomado ejemplos concretos (licks) de otros músicos como Pat Metheny, Frank Gambale y Charlie Parker.

Hay gente (entre ellos, el profesor fanático al que aludía antes, del que aprendí mucho, que conste) que afirma que toda la música que toques debería salir de lo que estás imaginando en ese momento, lo cual me parece una excelente práctica, y una forma realmente bonita de abordar la improvisación, pero siempre me ha surgido un problema a la hora de aplicarla: requiere un pensamiento consciente, y a ciertas velocidades, este tipo de pensamiento es demasiado lento como para procesar todo lo que pasa en tiempo real. Pensar música no deja de ser pensar, por mucho que no sea tan lento y frío como imaginar fórmulas, escalas y nombres de notas. Improvisar también requiere dejarse llevar, apagar el pensamiento por un rato, y ponerse en manos del «piloto automático» (a quien Mancuso se refiere como «memoria muscular»), que sabe reaccionar más rápido que tú.

Por otro lado, los hay que dicen que deberías pasarte la vida memorizando licks y transcribiendo solos, y huelga decir que pese a los muchos beneficios que estas prácticas aportan, soy muy contrario a esta idea: para mí, un solo improvisado es algo más que un simple «puzzle» hecho a base de fragmentos de otros.

Habría una tercera postura, que es la de quien se juega todo a la técnica, así que basa casi la totalidad de su práctica en escalas, mecanismos, secuencias y arpegios. Esta forma de abordar la improvisación es tan obviamente incorrecta que no pienso ni rebatirla. Todo el que lo hace así, acaba bajándose del burro precisamente porque por muy buena técnica que haya llegado a tener, ve que no acaba de sonar como quisiera, y que todo lo que toca suena a ejercicio de digitación.

Matteo Mancuso, que de esto sabe bastante más que todos nosotros juntos, dice que siempre que puede imaginar música y tocar lo que oye internamente, lo hace, pero que eso sólo es posible cuando toca a velocidades relativamente lentas. A partir de cierta velocidad, sólo da tiempo a pensar en cómo empieza una frase, y apuntar hacia dónde acaba, y entre medias sólo puedes confiar en tu «memoria muscular» y en saber dónde están las notas correctas, así que ahí es donde tiras de licks, escalas, arpegios, secuencias, y todas las cosas que has practicado y memorizado de antemano. De hecho, llegó a referirse a la parte intermedia de una frase como «all the shit in between (toda la mierda entre medias)».

Dijo otro par de cosas que me llamaron la atención, por ejemplo que trata de escuchar mucha música que no esté compuesta para guitarra, para que su lenguaje no acabe delimitado por el instrumento. Un poco en la línea de Ritchie Blackmore (le mencionó como uno de sus primeros guitarristas favoritos), cuando dijo que hay que transcribir solos de saxofón, ya que «el saxofonista medio es mucho mejor músico que el guitarrista medio».

Realmente habló sobre otro montón de cosas interesantes (sus métodos de composición, su técnica, su historia con la guitarra y su proceso de aprendizaje) pero como en algún momento tengo que acabar esta entrada, voy a mencionar algo que dijo cuando hablaba sobre el bajista con el que toca en su trío (que menudo maquinón). No lo tengo grabado palabra por palabra, pero el mensaje era algo así:

«Creo que es importante tocar con amigos, con gente con la que te entiendes bien. Sale mejor música así».

Pese a que muchos discos geniales los han hecho personas que se odian, y aquí me vienen a la cabeza Led Zeppelin, The Eagles, Deep Purple, y casi cualquier cosa en la que hayan estado Michael Schenker o Yngwie Malmsteen, no podría estar más de acuerdo con Matteo.

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Captain Nemo MSG

Ayer publiqué esta página, que queria anclar en la sección de solos, pero realmente quería que fuera una entrada del blog, como otras veces. Total, que he debido hacer algo mal, así que hoy hago esta entrada para que sea parte del blog, como era mi intención en un principio.

Captain Nemo Michael Schenker

Ayer estuve grabando este tema, porque se lo estoy enseñando a uno de mis alumnos. El viernes descubrí que pese a que me lo aprendí hace muchos años (gracias a Jaume Pla, que fue quien me lo enseñó a mí), prácticamente no me acordaba de nada. En fin, es lo que tienen los repertorios, vienen y van. Así que tras un repaso, me puse a grabarla.

Algo que descubrí gracias a mi alumno Toni es una aplicación que separa las pistas de audio en los distintos instrumentos, llamada «Moises» (por eso de separar las aguas supongo), y es una maravilla poder hacer eso. Hace pocos años, separar las pistas de una mezcla era algo impensable. Vivimos en el futuro. Total, que en vez de un backing track cutre (de este tema no hay muchos, y el que más fácilmente se puede encontrar es uno con letras chinas que suena terrible), usé la propia grabación del tema, añadiendo alguna claqueta, cortando y pegando algunos fragmentos, moviendo algunas entradas de sitio… hasta que quedó un backing track más o menos decente.

En fin, espero que os guste, creo que es un tema muy dinámico, en el que es imposible aburrirse, y con un final apoteósico. Ahí lo tenéis:

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Chet Baker Autumn Leaves

Ayer estuve un rato escuchando el solo de Chet Baker en Autumn Leaves, y saqué la primera vuelta de solo. No es un vídeo con grandes pretensiones, como veis estoy en bata y pijama, pero me parece un solo realmente bonito y con un lenguaje sencillo, del que se pueden extraer unos licks que funcionan muy bien. Espero que os guste.

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The Best Of Times (John Petrucci)

En esta ocasión he grabado y transcrito el solo de The Best of Times, de Dream Theater. Mi alumno Xavi está aprendiéndoselo ahora y espero que estos vídeos le resulten útiles, y a cualquiera que quiera aprenderse este pedazo de solo. Siempre digo que es mejor un solo emocionante que un solo impresionante, y esta es una de esas ocasiones en las que las dos cosas ocurren a la vez. Por una vez, está en 4/4, lo que no es tan habitual en los temas de Dream Theater, así que la parte de sacarlo es relativamente fácil… Tocarlo a la velocidad de John Petrucci es otra historia.

La parte final tiene unos acordes interesantes, entre los que aparecen elementos de intercambio modal que provienen del modo Eólico (pasando de C Mayor a C menor -a veces entra el mixolidio, incluso mixolidio b6, si bien no es lo más habitual es una opción interesante-) Recomiendo improvisar sobre ella, a modo de ejercicio. Los acordes son:

C |Ab | C | Gm | Ab | Eb |Gsus | G ||

Y el backing track que he utilizado puede encontrarse en este video:

Aquí tenéis el solo completo. En esta interpretación hice todo seguido, y no me centré tanto en la parte difícil, así que hay algún pequeño error. No obstante, noté que me emocionaba al tocarlo, y creo que eso es más valioso que la perfección en la técnica, por lo que he querido conservar esta versión.

Y en esta otra versión, me centré en la parte difícil y en ser más pulcro. Después del solo, lo toco despacio frase a frase, de forma que será la más útil desde el punto de vista didáctico:

En este enlace se puede descargar el TAB. Sólo hice la transcripción de la parte más rápida y difícil. Si estás en ese nivel en el que te planteas tocar este solo, el resto puedes sacarlo de oido sin problema.

Y con esto está todo. A los que os animéis a tocarlo, mucha suerte! Y el resto, espero que lo disfrutéis. Hasta la próxima!

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Charlie Parker Jam Blues 1st solo

Hoy he estado transcribiendo este solo, que hace tiempo que quería sacar. Son las primeras cuatro vueltas de solo del Jam Blues, el primer tema del disco Jam Session, de Charlie Parker. Aunque me gustan varios solos de este tema, que dura nada menos que 15 minutos (pero muy disfrutables), este tiene algo especial, y me parece divertidísimo. Claro que posteriormente hay otro que me gusta mucho de Barney Kessel y otro que es una locura de Oscar Peterson, quizá en algún momento me anime por lo menos con el de Kessel, por eso de ser mi instrumento.

Sacar solos de saxofón (o trompeta) de vez en cuando es un sano ejercicio para un guitarrista. En palabras del gran Ritchie Blackmore, «el saxofonista medio es mucho mejor músico que el guitarrista medio».

En fin, ahí lo tenéis, espero que os guste. La transcripción, con partitura y TAB, la tenéis a continuación (y por supuesto abajo en vídeo):

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Joe Satriani «Surfing with the alien»

Bueno, hoy he estado tocando este tema, todo un clásico de la guitarra eléctrica. La guitarra que estoy usando es una que he recuperado hace una semana, llevaba sin tocar esa guitarra 6 años! Estaba hecha trizas la pobre. Pero esta semana le he hecho una buena limpieza, he cambiado los muelles de la palanca, los potenciómetros y las pastillas, y le he puesto otro grosor de cuerdas, lo que ha necesitado ajustar la tensión del mástil y la acción… Ha sido un poco de curro pero después de todo eso da gusto tocarla.

Este tema lo he tocado mucho durante años, en directos con mis compañeros de grupo Chako y Rafa, pero hacía años que no lo tocaba. Ha debido ser por volver a usar esta guitarra que me ha debido venir un rollo remember o algo así, pero de repente tenía muchas ganas de tocar el surfing. La parte desde el parón no ha quedado muy fiel a la original porque la verdad es que bastante tenía con acordarme, pero lo importante al tocar este tema es pasárselo bien.

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Feel The Changes (Jeff Kollman)

Hola de nuevo!

Esta vez he colgado un tema no demasiado conocido, el «Feel the Changes» de Jeff Kollman. Es uno de mis guitarristas favoritos, especialmente por sus trabajos con Mogg/Way (una especie de spin off de UFO) y Glenn Hughes. Este tema se puede encontrar en su disco en solitario «Into the Unknown», de 1995. Este disco me voló la cabeza como pocos lo han hecho, y de hecho he transcrito varios de sus temas con la esperanza de que algo de su talento se me pegue, o por lo menos algunos licks.

Más allá de la técnica (en ese aspecto este tema es de los relativamente fáciles, para los niveles a los que nos tiene acostumbrados Kollman), lo que me llama la atención son las frases. Todo el tema es una sucesión de licks geniales, elegantemente enlazados, y muy probablemente improvisados en su mayoría. Cuánta música tiene que tener este hombre en su cabeza para que se le ocurran a esa velocidad todos esos motivos, uno tras otro, y los dedos respondan en tiempo real.

No he transcrito el tema en su totalidad, habida cuenta de lo largo que es. Lo que suelo hacer en estos casos es transcribir las frases más complejas o que más me llaman la atención, y las que más pienso que se me podrían olvidar. El resto, se puede sacar de oído, si estás en ese nivel en el que te atreves con una pieza como esta. De hecho, la razón por la que lo he colgado ahora es porque mi alumno Xavi se lo está aprendiendo estos días (ya se sabe el primer solo, vamos bien…), precisamente con la intención de quedarse con algunas frases que aplicar en sus improvisaciones. Así que aprovecho el post para desearle suerte con ello, no es una tarea fácil.

Si queréis la transcripción de las frases difíciles, aquí están los TABs:

Feel the changes TAB

El backing track (sólo grabé el bajo, y secuencié la batería) está aquí:

Y en este enlace lo podéis descargar, dando al botón derecho y «guardar audio»: BACKING TRACK DOWNLOAD

Y por supuesto en el siguiente vídeo podéis ver un plano cercano de cómo lo toco. Ya no hago lo de tocar después las frases despacio porque Youtube permite bajar la velocidad de reproducción sin que afecte a la afinación.

 

 

Que lo disfrutéis!

 

 

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Lifeforce (Vinnie Moore)

Bueno, pues hoy he estado tocando este tema, que hacía tiempo quería grabar. Este disco me voló la cabeza cuando empecé a ir a clases de guitarra con Óscar Pacho, que me lo pasó para que lo escuchara, hace nada menos que 18 años.

Todo el disco (Mind’s Eye, 1986) es una pasada, con mención especial de los acojonantes solos de teclado del mismísimo Tony MacAlpine, del que en una de estas también me gustaría colgar algo.

He tenido un par de gambillas, pero bueno, no quería tirarme toda la mañana grabando el tema. La cosa es que el original tiene siempre dos guitarras sonando en 3as durante las melodías, y yo he grabado una sola guitarra para que se pueda ver cómo suena una sola de ellas. Habría agradecido encontrar algo así cuando saqué este tema. Al final del primer solo hay una frase chunguísima de sacar de oido, y todo el que he visto decir que la ha sacado, se la inventa. Así que puestos a tocar una invención de otro, pues me invento yo la mía, y ahí suelo improvisar. He de decir que normalmente con mejor fortuna que hoy, que estaba algo tenso grabando. Acababa de hacer una toma buena y el ordenador la ha grabado con un ruido burbujeante, no sé por qué, y me he puesto de una mala leche brutal. Luego me temblaban las manos cuando lo volvía a grabar, de purita rabia que tenía metida en el cuerpo. Pero bueno, ha quedado suficientemente bien como para colgarla, así que ahí va

 

 

Que la disfrutéis!